Lago Khonov parte I

La llegada.
Evidentemente el te distiende y ayuda a "dialogar" no cuesta mucho ponerse de acuerdo, nadie habla ingles pero la disposicion es amplia. Para celebrar nada mejor que una lucha. Afuera del ger comienzan el juego, incluso con la vestimenta adecuada. No hay arbitro y las reglas son sencillas en primero que cae al piso resultara derrotado, rien, festejan cada triunfo y ponen toda su energia que no es poca.

La noche llega tarde, no antes de las 22.30 el dia comienza a a desaparecer y a bajar aun mas la temperatura, el ger es un excelente refugio, calido, amplio y donde nuevamente todas las familias se congregan para la cena.

En el centro sobre la mesa una gran bandeja central con fideos. (que no se cocinan en agua sino sobre la estufa) No hay platos asi que cada uno con su tenedor y su te salado va saciando su apetito. Una lampara ilumina la mesa, ya que casi todas la familias disponen de una pequenia pantalla solar que les abastese o bien una algo de luz o si lo tienen, un televisor. Suelen erutar, nadie se rie o se asombra excepto cuando me levanto a soplarme la nariz, les causa gracia. Es imposible estar fuera de su mirada, cada movimiento, si me levanto, si saco algo de la mochila pareciera que genera expectativa. Quiero mirarlos, escucharlos pero son ellos quienes me examinan, las diferencias son para todos.

Luego de la cena la sobremesa empieza por un recordatorio de los nombres, las edades y la composición familiar; al rato la musica. Un pequenio instrumento de dos cuerdas parecido a una bandolina y que seguramente han aprendido a base de oido, y repetición hace de base musical a suaves cantos que en voz femenina son delicados, armoniosos y exquisitos. A veces cantan todos juntos en un improvisado coro que le da fuerza sin perder nada de su finura.

La noche avanza y es hora de ir a dormir.

Es tarde, estoy cansado, mi “cama” armada y quiero cambiarme, pero no estoy solo. Como se hace? Como hacen? Aunque muy poco frecuente en algunas familias que disponen de dos gers uno es para los hombres y otros para las mujeres, pero este, como en la mayoria, no es el caso asi que la naturalidad manda.


La maniana llega con un te acompañado por los ingredientes habituales, parece que no hay yogurt ni leche fermentada pero hay un rico queso. Luego en una cacerola y a fuego abundante se hierve parte del cabrito carneado, el aroma empieza a inundar el ambiente, no lleva condimentos ni sal y se servira a media tarde en la fuente comunitaria sin platos ni tenedores solo a cuchillo, a la mañana siguiente sera parte del desayuno.